Venciendo a la desgana y a la fiaca crónica de mi cuerpo
Logré abandonar esa cama calentita e invitadora...acogedora
¡Fue tan difícil!
La victoria sabe a postre de calabaza
A la sonrisa después del amor
Al vuelo del águila
Sin embargo
Y sin embargo...solo puedo pensar en la hora de la siesta
Estoy enviciada...acabada y enrrollada
Y después vendrá la noche
Y todo será suave
Y yo estaré

De pronto hay esos días en los que una quiere estar así y no levantarse jamás.
ResponderEliminarUn beso,
Ana.
Buena siesta y mejor noche!!!
ResponderEliminarBesos.
La noche siempre invita...
ResponderEliminarSuerte,
J.