viernes, 3 de mayo de 2019

La noche estaba rota




La noche estaba sola y descuidada
La noche estaba perdida 
Estaba esperando 
Era su cita
Su amor
Estaba nerviosa
Como presintiendo lo que iba a suceder
Iba y venía por esas veredas altas y enceradas de rojo
Se preguntaba           ¿Porqué de rojo? ¿Porqué no?
Los minutos corrían y se tropezaban entre si
El tiempo seguía sus lineas 
Entonces pasó
Un disparo y la noche se rompió
El tiempo se quedó quieto
Él no pudo llegar







3 comentarios:

  1. Me ha encantado el poema, a pesar de lo trágico y de la tragedia.
    Muy bueno.

    ResponderEliminar
  2. Penélope, la de Ulises, nos enseñó que, como mínimo, podemos esperar durante 20 años un regreso (o una llegada). Después de ese tiempo podemos comenzar a olvidar.

    Saludos,

    J.

    ResponderEliminar

Buenas ondas...