Cuando regresamos del río, nos encontramos con una reunión sapunsa. los sapos estaban alrededor del foco de luz (en el suelo) en una gran comilona, alimentos muy frescos y a la vista (molestos insectos). Por la expresión...se notaba que todo estaba muy rico. Me invitaron a comer, negándome...les dije...en otra ocasión, pues yo había comido media sandía...deliciosa y en su punto justo. Ellos se miraron y sonrieron entre si, con gesto de comprensión...sabían que las manzanas no me apetecían. Esa noche no hubo mosquitos.
me encanta pasear por estos rincones tan reales e imaginarios al mismo tiempo
ResponderEliminarsaludos
Raúl
Genial, me gusto, claro esta como siempre...
ResponderEliminarAbrazo